|
Quiero comunicarles el fallecimiento de mi madre, su Madrina Josefina Ruiz Velasco, Vda. de Ramírez, quien murió el año pasado, a la edad de 92 años.
Ella era muy devota de la Virgen María, decía que desde pequeña le entregó su vida. Cuando era niña una tía le leyó vidas de santos y de ahí aprendió una frase que recordó toda su vida: “Tuya soy, para ti nací, tú sabes lo que haces de mí”.
Entre sus apuntes y escritos me encontré una nota que ella misma escribió, la cual me ha dejado muy impactada, pues muestra toda su espiritualidad, su vida ordenada y de entrega al servicio de los demás. Pienso que definió en 11 pasos su caminar por esta vida: 1. Paz interior; 2. Tranquilidad de conciencia; |
3. Seguridad de haber hecho algo por los demás; 4. Gratitud hacia Dios por lo bueno que me ha dado; 5. La seguridad del perdón; 6. La fe y la esperanza en el mañana; 7. La alegría de ver a mis seres queridos; 8. La seguridad en una vida mejor; 9. El haber dejado huella con el ejemplo y el corazón; 10. La aceptación de la voluntad de Dios; 11. La alegría del regreso a la casa del Padre, y así dejar de existir, plácidamente, llena de recuerdos y viendo venir a mi encuentro a todos los seres amados que me dan la bienvenida a la patria prometida.
Sus hijos, nietos y bisnietos fuimos muy afortunados y agradecemos a Dios por darnos una mamá tan maravillosa. Quiero pedirles que nos tengan en sus oraciones y quiero darles las gracias por la labor que hacen, pues llegan a muchas partes por medio de la revista de Almas, pequeña pero profunda; a mi nieto de dos años le gusta mucho y yo se la platico en palabras que pueda entender. ¡Mil gracias!
Con cariño,
María del Rosario Ramírez Ruiz Velasco

Doña Carlotita, tercera persona de derecha a izquierda (atrás),
con familiares en la celebración de su onomástico
Atlixco de las flores, pequeño rincón de nuestra patria perteneciente a Puebla de los Ángeles, fue el lugar donde Dios plantó una pequeña flor hace cien años, cuyo nombre es Carlotita Reyna, viuda de Heredia.
Ella casó muy joven con un hombre bueno y devoto de Dios. Tuvo en total diez hijos, cinco hombres y cinco mujeres, de los cuales sobreviven ocho; a pesar de haberse casado muy jóvenes, tanto ella como su esposo los sacaron adelante en lo material y en lo espiritual. Ambos pertenecieron a la tercera orden franciscana, donde su marido fue ministro y ella fue delegada de prensa por algunos años.
Doña Carlotita, como le dice uno de sus hijos, ha sido una mujer de carácter fuerte, muy luchona en el trabajo y en la vida diaria, hasta la fecha, a pesar de estar en cama por una fractura; le gusta leer y rezar; sigue disfrutando de la comida, y recibe a nuestro Señor cada ocho días con una oración especial, pues siempre ha dicho que el amor de Dios es muy grande y el amor del mundo muy amargo.
Cuando hubo una promoción de rosarios misteriosamente perdió el suyo y nunca lo encontramos. Dejó de rezar hasta que le dimos un rosario misionero; tuvimos que explicarle el porqué de los colores y el significado le gustó para rezar.
Esta flor de cien años ha dado semilla, ya que por ella ahora somos 25 los Padrinos de los Misioneros de Guadalupe que seguiremos ofreciendo para que el gran amor de Dios llegue a todo el mundo.
Teresa Heredia Reyna
Queridos ahijados, Misioneros de Guadalupe:
Escribo muy agradecida con ustedes por la felicitación que enviaron con motivo de mi cumpleaños.
Por supuesto admiro y apoyo su labor evangelizadora en varios países del mundo. Yo he sido catequista en mi parroquia desde hace 35 años, aproximadamente. |
|
Empecé a conocerlos a ustedes en los años sesenta, cuando llegó a visitarme un representante suyo, entonces vivía yo en Tenancingo, Estado de México; estaba recién casada. Después fui a Cuautla, Morelos, donde enviudé, y de ahí regresé a Toluca, mi tierra natal; en ese tiempo enviaba mi pequeño donativo por correo, en un giro postal.
Vine a vivir a Cuernavaca desde 1971 y seguí enviando mi donativo por correo hasta que llegó a su casa un colector, desde entonces me siguen visitando regularmente y continúo orgullosamente dentro del grupo de Padrinos.
También quiero participarles que en varias ocasiones he recibido grandes favores de Dios, nuestro Señor, en casos difíciles, por mediación de la santísima Virgen de Guadalupe y gracias a las oraciones de ustedes.
Gracias, muchas gracias por todo, queridos ahijados.
Gema Hernández Gutiérrez
Buenos Deseos
Queridos ahijados:
Estoy muy contenta de recibir la revista Almas. Es muy interesante y mis nietos y yo la leemos muchas veces; nos parece muy bonita. Mi nombre es Aracely Picazo y soy abuelita de Aarón y Carlota Isidro Pérez, ellos leen la revista y les gusta mucho.
Quiero pedir lo mejor para ustedes en esta Navidad y este Año Nuevo. Que Dios los cuide y los proteja, pues su trabajo es muy importante. Les comparto que también soy Madrina de un niño de Ecuador y que estoy muy contenta. Le ayudo un poco y le escribo. Me siento muy feliz. Quiero enviarle estos pequeños pensamientos. Ojalá le gusten.
A ustedes, ahijados, quiero pedirles un favor: ¿me podrían mandar el domicilio y el teléfono del Padre Juan Antonio Muñoz Hernández, misionero en Angola? Me daría mucho gusto escribirle y mandarle postales o algún presente.
Con mucho cariño y felicidad a todos.
Dios los bendiga siempre.
Aracely Picazo
Estimada Madrina:
Recibí el comunicado en que solicita mi domicilio y teléfono. Debo decirle que desde hace dos años fui nombrado para el Seminario Menor (en donde estoy a sus órdenes), por lo cual mi domicilio y teléfono actuales son los de Misioneros de Guadalupe en Guadalajara, Jal., mismos que encontrará en la contraportada de la revista Almas.
Aprovecho la ocasión para hacer llegar mis saludos y un abrazo tanto a usted como a sus nietecitos y a su ahijado de Ecuador.
Le envío mis mejores deseos para este tiempo de Navidad.
Juan Antonio Muñoz, MG
Se necesitan sacerdotes
Me comunico con ustedes para decirles que me dio mucho gusto recibir la felicitación que me enviaron por mi cumpleaños. Me sentí con tanto gusto que no encuentro palabras con las cuales mostrar mi agradecimiento con ustedes y con todo el personal que labora en el Seminario.
Espero que Dios les dé fuerza a los seminaristas para terminar su preparación y para que se conviertan en sacerdotes y puedan llevar la Palabra de Dios a los que no la conocen. Aquí, en Irapuato, Gto., se necesitan sacerdotes.
Yo espero que algún día llegue uno de mis ahijados a la colonia 2ª San Gabriel, donde tenemos la Parroquia San Martín de Porres.
Me despido de ustedes. Gracias. |
 |
Salvador Argüello Ramírez
Agradece y pide oración
Quiero darles las gracias por haberme mandado una felicitación por mi cumpleaños. También quiero decirles que de igual forma me siento muy contenta por contribuir con un granito de arena para la gran misión que ustedes tienen. Que Dios les siga dando la fortaleza que necesitan.
Envío los nombres de unos papás que han partido a la casa del Señor, y pido que hagan oración por ellos: Pedro Ruiz, Francisco Esparza, Flavio Acuña, Pedro Castañeda, Rafael Acuña, Jesús Gómez, Sergio Vargas, Rosendo Vargas y Viviano Esparza.
Atentamente, su Madrina.
Ma. Antonia Acuña de Ruiz
Para los Misioneros de Guadalupe
| M |
antienen la flama de la fe, |
| I |
nsisten siempre en hacerla crecer, |
| S |
on ustedes unos ángeles de aporte que |
| I |
mitan el camino que Nuestra Señora de Guadalupe dejó.
|
| O |
rgullosos deben sentirse al profesar su amor, |
| N |
o detengan la luz de su camino, adelante, |
| E |
sto los hace excepcionales. |
| R |
ecuerden que sus esfuerzos representan el auténtico sacrificio. |
| O |
ramos por cada uno de ustedes, para fortalecer su Misión. |
| S |
igan, como siempre, adelante, sin imponer condición. |
| |
|
| D |
ía a día conviertan a nuevos creyentes, |
| E |
levando el número de adeptos a Nuestra Señora de Guadalupe. |
| |
|
| G |
ozo intenso en su alma deben sentir, al |
| U |
nir más gente en la fe, en tierras inhóspitas, y |
| A |
umentar el amor hacia nuestra guadalupana. |
| D |
ios los recompensará con grandes creces, |
| A |
limentará su espíritu de gran tenacidad, para que su |
| L |
ucha de evangelización siempre sea fructífera, al |
| U |
nir, día a día, más creyentes en la fe. |
| P |
edimos fervorosamente a Dios Nuestro Señor |
| E |
xitos, muchos más éxitos en sus nobles Misioneros de Guadalupe. |
| |
|
| |
Profesor César Martínez Ramos
|
Entrega de amor
Dios bendijo el matrimonio de José Aguilera y Dolores Rodríguez el 13 de enero de 1930, cuando nació su hija, María Guadalupe, educada con valores cristianos y devoción a la Virgen de san Juan y a san José. Contrajo matrimonio con Jesús Almanza y tuvo 12 hijos, para quienes ella significó alegría, motivación, el centro de la familia, su todo.
Doña Lupe, mejor conocida así por la gente, fue muy querida, pues era una persona en la cual se podía confiar, contarle problemas y recibir a cambio un buen consejo y actitud positiva; su vida fue de entrega en todos los aspectos. Era una mujer humilde, sencilla, llena de amor, a pesar de sus penas y sufrimientos. Dios quiso probar ese amor mediante una dolorosa enfermedad, y ella, con un sí generoso, se abandonó en sus manos. En el tercer aniversario de su partida hacia los brazos del Padre Eterno, sus hijos la recordamos. Nos dejó el ejemplo de
un amor incondicional, de un corazón de vigoroso temple y de su gran entrega a Aquel que nos ha dado el don de la vida.
|
|
Los Misioneros de Guadalupe fueron un medio de corresponder a Dios por tantas bendiciones que recibó. Fue su bienhechora siete años y lo sigue siendo, pues la donación la realiza a través de su hija, Yolanda, quien lo hace con alegría y fidelidad. ¡Dios los bendiga con frutos abundantes! De antemano sabemos que ofrecerán sus oraciones por el eterno descanso de nuestra madre. Que María Santísima los acompañe en sus Misiones y que surjan vocaciones cuyas vidas den testimonio de que aún existe el amor.
Familia Alamanza Aguilera
Donde nos reunimos dos o tres en su Nombre
Antes que nada, quisiera mandar saludos a nuestros ahijados, en especial al seminarista Ignacio Flores García, quien escribió “Paciencia y entrega”, en la revista de febrero, y me hizo reflexionar y coincidir con él en las palabras del Señor: “donde dos o tres se reúnan en mi nombre, allí estaré yo” (cfr. Mt 18, 20).
| El próximo 15 de agosto, fiesta de la Asunción de María Santísima, cumpliremos cinco años de haber iniciado una sección de la Adoración Nocturna Mexicana (ANM). Según los estatutos, para que una sección sea autorizada por el señor Obispo, debemos ser mínimo de 25 a 30 hombres, durante tres meses de vigilias. Éstas las hacemos una vez al mes, el segundo sábado, con un grupo de 9 a 12 hombres, cuando mucho, y 3 a 4 mujeres. Tenemos una reunión semanal para estudiar el ritual y La Semilla Eucarística, y asistimos alrededor de seis o siete personas en total. El director espiritual, en este caso el sacerdote, hace presente a Dios con la celebración de la Misa mensual y la exposición del Santísimo Sacramento. |
|
Los hombres y mujeres que asistimos a la reunión semanal nos pensamos como aquellos dos o tres reunidos en Nombre de Dios, y, como el hermano seminarista, cuestionamos al Señor: ¿por qué no habrá más hombres y mujeres que te adoren, Señor? Creo que Dios nos pide algo muy concreto: orar por los que no oran y pedir perdón por los que le ofenden o le ofendemos.
Gracias, y que Dios los bendiga y les acompañe siempre
Armando Reyes
A manera de homenaje
 |
Mi madre es la señora Severina Esther Palacios. Ella fue campesina y vino a la ciudad de Puebla cuando tenía 20 años. Mi papá, Alfredo Flores, era ferrocarrilero y la conoció en uno de sus viajes, camino a Veracruz. De esa unión nacimos seis hijos, tres hombres y tres mujeres.
Mi madre fue huérfana, pero mi tía abuela Lupita vivió con nosotros desde poco antes de que yo naciera y se encargó de educarla en el amor y temor a Dios; nos enseñó el Catecismo a todos, al igual que lo hizo con ella. Mis hermanos y yo tuvimos una infancia sencilla, llena de amor a Dios y con el valor y dicha de ser católicos. |
Al morir mi tía, mi mamá heredó su legado y con los años se hizo Madrina de los Misioneros de Guadalupe. Hasta la fecha espera cada mes el correo con la revista Almas para enterarse de la labor que realizan en diversos países. Admira lo que hacen para predicar la Palabra de Dios y disfruta cuando lee los testimonios de Padrinos y Madrinas.
Mi madre era una mujer activa, servicial, caritativa y compasiva con el prójimo, pero desde hace seis años sufre diversos achaques y operaciones de las cuales ha salido bien gracias a su fe en Dios y
en la santísima Virgen. El 11 de febrero de este año cumplió 98 años, y sus hijos hemos querido hacerle un pequeño homenaje a esa madre que supo sembrar y ahora cosecha amor. De parte de Alfredo, Gabriel y Gustavo, y de Judith, María Antonieta y Rebeca, que también somos bienhechores, esperamos su bendición y nos
despedimos. ¡Que Dios los bendiga y la santísima Virgen de Guadalupe los guíe y proteja!
Judith Flores Palacios
Sigan dando a conocer la Palabra de Dios
Dios bendiga la gran familia de misioneros y que continúen dando a conocer la Palabra de Dios por todo el mundo. Somos Padrinos de los Misioneros de Guadalupe desde hace un mes, supimos de esta noble causa por una tía que es muy católica; ella, junto con su hermana, son dos mujeres que viven solas, pero tienen energía para seguir adelante, gracias a la protección que les da Dios Nuestro Señor. Ambas tienen muchos años de ser Madrinas y nos contaron su experiencia como bienhechoras; nos convencieron a mi esposa Laura, a mi hijo Gerardo y a mí de cooperar para apoyar el trabajo de los Misioneros de Guadalupe. Sólo falta la ayuda de la hija más grande, porque no se encontraba cuando nos hablaron de esta labor evangelizadora, pero el próximo mes estará también apoyando. Nos sentimos muy contentos porque sabemos que con este pequeño donativo, ofrecido de todo corazón, se extenderá más y más la Palabra del Señor.
Asimismo los felicito por su revista, ya que ofrece mucha calidad en su presentación y en cada artículo, pues todos éstos están muy bien realizados. También me gustaría que pudieran dar poco a poco los nombres y los datos de los misioneros que se encuentran en todos esos lugares donde evangelizan, para tener comunicación con ellos. Por otro lado, recuerdo que tengo un padrino, me parece que de Confirmación, que trabajaba como Misionero de Guadalupe en Japón, me daría mucha alegría escribirle.
Martín G. García
Honor a quien honor merece
 |
Por medio de la presente, me dirijo a ustedes, estimados Padres Misioneros de Guadalupe, deseando que se encuentren bien, asimismo les pido que, si es posible, publiquen el siguiente testimonio en su revista Almas.
Cuando era niña, en la ciudad de Quiroga, Michoacán, las señoritas Abigail y Guadalupe Gutiérrez (que de Dios gocen) junto con un grupo de niños colectaban cada uno un centavo diariamente. Los papás daban dinero a sus hijos para comprar dulces y los chicos lo entregaban a Abigail y Guadalupe. También, el señor Cura Diego Gutiérrez Ayala (que nació el uno de septiembre de 1913) les ayudaba a reunir el dinero. |
Como las señoritas Gutiérrez acudían a la Ciudad de México mensualmente para recibir atención médica, aprovechaban la ocasión para entregar el donativo, que todos los pequeños dábamos, a los Misioneros de Guadalupe.
Al recibir la primera revista Almas, nos sentimos muy emocionados, dándonos cuenta de que, gracias a nuestra humilde ayuda, salían tres Misioneros de Guadalupe a Japón: Alejandro Ríos, Juvenal Garnica y un sacerdote apellidado de la Serna, del cual no recuerdo su nombre.*
De esos pequeños bienhechores, han salido vocaciones religiosas y sacerdotales, y muchos aún nos sentimos orgullosos de ser sus Padrinos. Se despide una Madrina pionera agradeciendo su atención.
Salud Ponce Rangel
Recientemente nos enteramos del sentido fallecimiento de esta querida Madrina, pedimos a Dios le recompense su entusiasmo y generosidad por las misiones.
_________________
* Salud Ponce se refiere al Padre Esteban Martínez de la Serna, MG.
Recuerdo de mi madre
Soy la hija menor de la señora Julita Martínez de Dorantes; quiero informarles que mi mamá ya no está con nosotros. Padeció una larga enfermedad vascular cerebral (infartos cerebrales), que, desde hace seis años, la limitó en su movilidad. Sufrió santa y resignadamente y mantuvo su amor infinito a Dios, a la Virgencita de Guadalupe, a sus dos hijas y a quienes la rodeaban. Enviaba, con mi hermana Artemisa, su pequeña aportación para ustedes.
El Padre Meza le dirigía tarjetas de Navidad desde África, que mucho le alegraban. Hace cuatro años que ya no pudo ir a Misa, rezaba frecuentemente en su habitación, siempre con ánimo, irradiando su bondad. |
|
Desde 1970, mandaba donativos a los Misioneros de Guadalupe. Hace unos meses que se agravó su enfermedad, apretaba en sus manitas la imagen de la Virgencita de Guadalupe y del Señor de la Misericordia. Era originaria de Capilla de Guadalupe, Jalisco, donde se apareció un Cristo milagroso sobre un árbol cercano, que se venera a la fecha. El tres de agosto recibió los Santos Óleos (seis días antes había recibido la Sagrada Comunión). Ella siempre amó las misiones y a los misioneros.
Pasó a la Casa del Padre como una santa. Les pido sus oraciones por el eterno descanso de ella. Sé que la mencionan en las Misas anuales por los bienhechores difuntos. Yo enviaré su donativo a mi nombre. Gracias.
Josefina Dorantes Martínez
Agradecimiento
Antes que nada, les envío un cordial saludo esperando en Dios se encuentren bien de salud. Les mando un correo con un pensamiento que el Señor Nuestro Dios, a través de su Divino Espíritu, transmitió a éste, su siervo, para darlo a conocer. Un servidor vive en Cancún, Quintana Roo, pero la inspiración me la mandó el Señor en Playa del Carmen, Quintana Roo, el 16 de julio de 2008. Yo fui solamente el instrumento del Espíritu Santo para redactarlo*.
Reciban un cordial saludo desde esta hermosa ciudad de Cancún y les pido sus bendiciones.
Muchas gracias.
Konaté Hernández López
La enseñanza de mi madre
A través de estas líneas, deseo expresar que, gracias a mi mamá, hemos conocido más a Dios, pues nos ha evangelizado. Ella es quien, cuando andamos un poco alejados, nos lleva al camino de Cristo. Todos los días, a las tres de la tarde, hacemos oración. En ocasiones no estoy presente porque trabajo. Cuando oramos, pedimos siempre por todos los Misioneros de Guadalupe. También rogamos por las personas que recogen la cooperación y entregan la revista Almas, ya que en Ciudad Lerdo, Durango, que es donde vivimos, llegan en bicicleta y, a veces, han tenido accidentes.
Les mando muchos saludos y que Dios los bendiga y guíe.
Angie Fernández
Queridos ahijados:
Les envío saludos y quiero decirles que siempre pido por ustedes, especialmente por los que se encuentran en Corea, Japón o África. Estoy preocupada por los sacerdotes que trabajan en Kenia, ¿ya salieron de ese país?
Espero que Dios los cuide y bendiga siempre,
Su madrina, la señora Consuelo Rodríguez.
Muy querida Madrina:
Soy el Padre Ricardo Gómez, uno de sus ahijados Misioneros de Guadalupe que está trabajando en Kenia. Gracias por sus oraciones y su preocupación por nosotros. A su pregunta de que si ya salimos de ese país, le contesto que no. Al contrario, tomamos más cariño por nuestra gente y renovamos nuestro compromiso de ser testigos del amor de Dios junto con ellos.
Cuando la Iglesia local sufre persecución y los valores evangélicos de la justicia, el amor y la paz son rotos, es más importante y significativa la presencia de los Misioneros.
Pida a Dios que nos dé sabiduría y fortaleza para acompañar a nuestros hermanos de Kenia en este momento tan importante para sus vidas y para el futuro de este lindo país.
Consuelo Rodríguez
Saludos
Me da gusto poder saludarles por correo y agradecer que nos envíen la revista Almas. Un señor en bicicleta nos lleva la revista y me gusta leerla, y es muy importante tenerla, porque allí vienen palabras de los Misioneros de Guadalupe que recuerdan la Palabra de Papá Dios, Jesús y Mamá, la Virgen María, a los pueblos y países de diferentes continentes.
Me gustaría hacer buenas amistades allí con ustedes, visitarles y poder hacer amigos católicos y que me conozcan. Quiero tener buenas amistades, que no ofendan ni se burlen de la gente, y que todos los días me hablen de la experiencia del Todopoderoso.
Bueno, espero su contestación. Saludos y que Dios bendiga a todas las personas que pertenecen al Instituto de los Misioneros de Guadalupe.
Mario Gerardo Amézquita Trejo
Gracias
Antes que nada, quiero darles las gracias por tener la oportunidad de ayudar a los Misioneros de Guadalupe; de ser, como ustedes nos dicen, Padrinos, de poder dar algo de lo que Dios Nuestro Señor nos da, y sentirnos bien con nosotros mismos, y saber que hay personas que siempre están enseñando y que nosotros contribuimos aunque sea con poco.
Les agradezco que siempre me manden una felicitación el día de mi cumpleaños, un calendario, y que hagan una oración por mis difuntos. Eso es lo más importante para mí: saber que alguien está orando por los míos.
Deseo que Dios bendiga a todos los que participan en esta misión y sigan predicando la Palabra de Dios Nuestro Señor a quienes aún no la conocen. Gracias por todo.
Sandra Delgado Osorino