Editorial

La dignidad y participación de la mujer en Aparecida

Mujeres brasileñas en una mesa

El documento Aparecida, a partir del número 451, nos recuerda que la relación entre la mujer y el varón es de reciprocidad y colaboración mutua, para armonizar, complementar y trabajar sumando esfuerzos. Ella es responsable, junto con el hombre, del presente y el futuro de nuestra sociedad.

El documento reconoce que las mujeres constituyen, en general, la mayoría de nuestras comunidades, son las primeras transmisoras de la fe y colaboradoras de los pastores, quienes deben atenderlas, valorarlas y respetarlas.

Aparecida urge a valorar la maternidad como misión excelente de las mujeres. Esto no se opone a su desarrollo profesional y al ejercicio de todas sus dimensiones y les permite ser fieles al plan original de Dios, el cual da a la pareja humana, de forma conjunta, la labor de mejorar la Tierra. La mujer es insustituible en el hogar, la educación de los hijos y la transmisión de la fe. Pero, esto no excluye la necesidad de su participación activa en la construcción de la sociedad. Para ello, se requiere propiciar una formación integral, para que las mujeres puedan cumplir su misión en la familia y en la sociedad.

En la vida de la Iglesia, Aparecida propone impulsar la organización de la pastoral de manera que ayude a descubrir y desarrollar en cada mujer y en ámbitos eclesiales y sociales el genio femenino y promueva el más amplio protagonismo de las mujeres. Asimismo, pide garantizar la efectiva presencia femenina en los ministerios que en la Iglesia son confiados a los laicos, así como en las instancias de planificación y decisión pastorales, valorando su aporte.

© Revista Almas, publicación mensual de Misioneros de Guadalupe, AR. México, 2009.