Editorial

  La Iglesia, Pueblo de Dios

Mundo

La Constitución Dogmática sobre la Iglesia titulada Lumen gentium, es decir, Luz de las naciones, en su número 13, nos enseña que todos los seres humanos estamos llamados a formar el Pueblo de Dios, un pueblo que abarca al mundo entero y a todos los tiempos, puesto que Dios creó una sola naturaleza humana y determinó congregar a sus hijos dispersos bajo una sola cabeza: su Hijo Jesucristo, a través de su Espíritu vivificador, principio de unidad.

El Pueblo de Dios toma sus miembros de todas las naciones y razas de la tierra para formar una comunión en el Espíritu, enriquecida con la cultura y las costumbres particulares de cada pueblo; en esto se expresa la catolicidad de la Iglesia.

Dentro de la comunión eclesiástica existen legítimamente las Iglesias particulares, con sus propias tradiciones, mas permaneciendo íntegro el primado de la Cátedra de Pedro, la cual preside la comunión universal en la caridad mientras vela para que las particularidades no perjudiquen a la unidad, sino que la favorezcan. Finalmente, entre las diversas partes de la Iglesia dimanan los vínculos de una íntima comunicación de bienes espirituales, obreros apostólicos y auxilios materiales.

Todos los hombres están, pues, llamados a esta unidad católica del Pueblo de Dios, que prefigura y promueve la paz universal; a ella pertenecen de varios modos, o se destinan, tanto los fieles católicos como los otros cristianos, e incluso todos los hombres, en general, llamados a la salvación por la gracia de Dios.

© Revista Almas, publicación mensual de Misioneros de Guadalupe, AR. México, 2009.