Mongolia,
el nacimiento de una misión
por P. Juan Sebastián Martínez Lara, MG

Hace aproximadamente seis años, en la agencia de noticias Zenit de la Iglesia Católica, leí que ya casi se cumplían 10 años de la llegada de los primeros misioneros católicos a Mongolia. Luego, supe que esta nueva Iglesia necesita con urgencia más misioneros religiosos, igualmente, requiere la presencia de laicos y sociedades de vida apostólica, pues ellos aún no han trabajado en la “Iglesia bebé”, como la llama el Papa Benedicto XVI.
En Mongolia, la mayoría de la gente se dedica a la ganadería o al pastoreo. Casi la mitad de los habitantes de la nación son nómadas; sin embargo, en los últimos 10 años, la migración a Ulán Bator, la capital, ha cambiado su estilo de vida.
En cuanto a su religión, los mongoles practicaron el chamanismo*, luego, el budismo, pero, con las invasiones que han sufrido, muchos de sus elementos religiosos se perdieron y ahora sólo queda un poco de chamanismo mezclado con budismo. La mayoría de la gente dice no practicar una religión, sin embargo, lleva a cabo mucho ritos en momentos importantes de la vida de una persona: al nacer, casarse o morir; aunque también en las actividades cotidianas, como en el cuidado de los animales con los que convive en su casa, que es una tienda de campaña redonda, la cual en español recibe el nombre de yurta, y en el idioma mongol se llama ger.
El Señor Obispo, sus dos sacerdotes diocesanos y los pocos misioneros y misioneras, 68 en total, hacen esfuerzos gigantescos por llevar el mensaje del Reino de Dios, que es un anuncio de justicia, paz y alegría. Dios quiera y pronto haya generosos jóvenes misioneros que colaboren aquí personalmente. Mientras esto sucede, oremos mucho por la Iglesia de Mongolia, que nació en el siglo XX, o por la Iglesia que renació en Mongolia, porque Jesucristo fundó la Iglesia universal hace casi 2000 años.

Ulán Bator, Mongolia
* Esta palabra se refiere al conjunto de creencias y prácticas relacionadas con el chamán o hechicero, quien se supone está dotado de poderes sobrenaturales para realizar actividades como sanar a los enfermos.