La realidad vocacional en Itacoatiara
Signos positivos en el campo vocacional
Padre Jorge González H., MG

Con ojos de recién llegado a la Iglesia local de Itacoatiara, en el vasto territorio del Amazonas brasileño, me parece que el tiempo no ha pasado, y ésta continúa siendo tierra de misión, ya que presenta retos en todos los campos, sobre todo en el religioso. Es clara la necesidad de un nuevo impulso misionero, pues la mies es mucha y los obreros pocos…
La prelatura de Itacoatiara, donde trabajamos los Misioneros de Guadalupe desde hace 20 años, fue creada oficialmente en 1963. Desde entonces, ha tenido tres obispos, de los cuales dos fueron canadienses de la Sociedad Misionera de Escarboro y el actual es italiano, religioso de la Sociedad Misionera de la Consolata.
Son pocos los sacerdotes amazonenses que pertenecen a esta prelatura, pues algunos emigraron a otras diócesis de Brasil. Actualmente se encuentran tres Padres brasileños trabajando aquí, y sólo uno es originario de este lugar. Junto con ellos, cinco Padres mexicanos, Misioneros de Guadalupe, un Padre canadiense y el obispo formamos el presbiterio.
Desde la creación de la prelatura, han llegado, a Itacoatiara, sacerdotes, religiosas y laicos misioneros de Canadá, Colombia, España, Italia y México.
Sin embargo, el clero local ha sido escaso. Actualmente comienzan a aparecer signos positivos en el campo vocacional: hay tres diáconos que serán próximamente ordenados presbíteros; cinco seminaristas de teología, cinco del curso filosófico y dos del curso introductorio.
La presencia femenina está marcada por tres comunidades religiosas brasileñas: en dos de ellas, se encuentran algunas jóvenes amazonenses en formación.
Desde la inauguración del Seminario de San José en la prelatura, en 2001, un año después de la llegada del tercer obispo, Dios se ha compadecido de este pueblo tan necesitado y carente de predicadores de la Palabra de Dios, suscitando vocaciones. Aunque éstas apenas son como una gota de agua en el mar.
La presencia modesta y callada de los Misioneros de Guadalupe, durante estos 20 años, ha despertado, poco a poco, la consciencia y el corazón de este pueblo amazonense, que tiene gran riqueza humana y espiritual, en espera de ser animada, crecer, madurar y manifestarse en signos de generosidad y entrega cristiana y misionera. Esta abundancia de su espíritu iguala a la natural del entorno: flora, fauna, el caudal asustador y maravilloso del río Amazonas, afluentes y lagos que van fecundando y dando vida a la tierra, los campos y a todo ser humano que por su paso van encontrando.
Actualmente, cinco Misioneros de Guadalupe atendemos cuatro parroquias, dando prioridad a la formación de agentes de pastoral y al acompañamiento vocacional. Seguiremos orando y continuaremos colaborando con el Señor de la mies, entregando nuestras vidas al servicio de la misión.
© Revista Almas, publicación mensual de Misioneros de Guadalupe, AR. México, 2009.