Hacer de Kainuk un mejor lugar para vivir
por: P. Ricardo Gómez Fregoso, MG

Padre Ricardo Gómez y un jóven feligrés
Desde que los Misioneros de Guadalupe llegamos a trabajar a Kainuk vimos un reto importante: conocer a los clérigos de otras Iglesias cristianas y de la Iglesia musulmana y trabajar junto con ellos, ya que los católicos seguimos siendo minoría en este pueblo.
Por primera vez, a finales de 2006, citamos a los Pastores cristianos, al Imán de la Mezquita y a los directores de las primarias, con la intención de conocernos y reflexionar sobre los problemas que vivimos en Kainuk y sobre nuestro rol como líderes espirituales de esta gente. La respuesta fue muy buena y positiva, asistieron nueve de los 12 invitados.
Entre la lista de problemas que se analizaron, convenimos en iniciar con la inseguridad, pues todos acordamos que esta es la raíz de la pobreza y de la vida difícil que está afrontando nuestra gente. Se habló sobre la cantidad de gente que ha muerto, ya que prácticamente todas las familias han perdido un ser amado en esta guerra no declarada, además de la pérdida de ganado que nunca se ha recuperado, las familias que han quedado sin nada de la noche a la mañana, pues les han robado los chivos o les han quemado su casa, y el miedo de la gente para ir a las tierras de cultivo, a traer agua al río o ir a cortar leña, ya que muchos han sido acribillados.
Se comentó la poca seriedad que muestran las autoridades civiles, policiales y militares en seguir cada uno de los casos, para recuperar el ganado perdido o hacer un esfuerzo por brindar seguridad y protección a nuestra gente.
Después de dos reuniones en las cuales discutimos este punto, hicimos un documento para entregarlo a las autoridades civiles y militares, donde les pedimos que vieran todos los medios posibles para asegurar la paz y el progreso, mientras que nosotros nos comprometimos, como líderes espirituales, a rezar, educar y predicar a nuestra gente sobre la importancia de vivir en paz.
El segundo tema a tratar fueron los servicios de salud. El pueblo cuenta con un pequeño dispensario que tiene un servicio muy pobre, ya que tenemos solamente un enfermero y muy poca medicina para cubrir las necesidades de una población que crece día con día, que cuenta con 800 familias, tres primarias y una secundaria. Después de varias reuniones acordamos educar a nuestra gente sobre higiene, uso de letrinas y medicina preventiva; en cuanto al dispensario, decidimos apoyar al enfermero y al comité de desarrollo para que el gobierno nos conceda tener un centro de salud o pequeño hospital con más personal y medicina.

A lo largo de estas reuniones hemos crecido en amistad, como grupo de líderes espirituales, pero también hemos visto la influencia que tenemos para apoyar e impulsar a las autoridades civiles, médicas y militares a servir mejor a nuestra gente. Ya no es una persona, una iglesia o una escuela la que pide que se atienda un problema o se dé solución a un asunto de la comunidad, somos un grupo de 11 iglesias y cuatro escuelas que, unidos, queremos cumplir, delante de Dios y de nuestra gente, el rol que nos corresponde como líderes espirituales y hacer de Kainuk un mejor lugar para vivir.
Tenemos una larga lista de puntos a tratar: el sida, el volver a las tierras de cultivo, la gente desplazada, la buena administración de las ayudas que se reciben de parte del gobierno central, etcétera. En fin, queremos cumplir la misión que Dios nos ha encomendado, aquí y ahora, en Kainuk, para hacer que nuestra gente viva mejor, que goce de todos los regalos que Dios nos ha dado, y así forjar poco a poco una vida más digna.
Hoy ponemos nuestro granito de arena como líderes de esta comunidad. Dios per-mita que poco a poco construyamos una sociedad más cristiana donde el amor, la paz y la justicia sean los pilares de la vida de cada una de las personas de este pueblo.
Queridos bienhechores, contamos con sus
oraciones para que nuestro Buen Padre Dios haga realidad este sueño de hacer de Kainuk un mejor lugar para vivir. Cuenten con nuestras oraciones y nos encomendamos siempre a las suyas.